miércoles, 31 de diciembre de 2008

El discreto encanto de orinar en la calle




Managua es una ciudad que ha crecido estrepitosa y desordenadamente. Aquella novia del Xolotlán con sus calles ordenadas y numeradas, con el dulce sabor de su Centro, con la noble deferencia de aceras para el peatón, pasó a la historia con el terremoto del 72.


Hoy Managua es un monstruo, sin pies ni cabeza, un calvario para el peatón y culturalmente una mezcolanza entre lo bueno y lo malo de todas partes. Sin embargo, la forma en que cada quien elimina los desechos orgánicos, ha dejado de tener la discreción, privacidad y el recato de otros tiempos.


En pleno siglo XXI, la era de la globalización, la sociedad mediática y el avance tecnológico, día a día tenemos que soportar el terrible espectáculo de ver a cualquier ciudadano, con el mayor desparpajo abrirse la bragueta y en plena vía pública expulsar sus orines a los cuatro vientos. No importa que a menos de veinte metros esté una gasolinera que tenga un baño público, muchos taxistas, buseros, carretoneros, reparte pizzas, contadores públicos, abogados, diputados, etc. disfrutan de lo que parecer un placer, el hacer evidente sus primitivas necesidades. Luego de ipegüe son los mismos que después nos entregan un vuelto, nos sirven una pizza o simplemente nos dan la mano.


No importa si es de madrugada, mañana, tarde o noche, si es al cobijo de un muro residencial, atrio de iglesia o pared de negocio, si es a la orilla de la calle o a mitad de ella, la gracia es poner en alto la frente y expeler con la mayor potencia una demostración de sana vejiga.


Otra característica es que se trata de una práctica exclusivamente masculina, lo que nos hace pensar cómo es posible que las féminas tengan un control más recatado y disciplinado de su esfínter que los varones.


Otra particularidad de esta práctica es que se limita al número uno, lo del número dos está reservado para los CPF y para los ladrones.


El nuevo Código Penal establece penas para quienes hagan sus necesidades en la vía pública, tipificando este delito como faltas a la moral y a las buenas costumbres, entre otras 52 faltas. La Policía Nacional realizó en este fin de año, un operativo de tipo quirúrgico, pues fue microlocalizado en ciertos barrios de la capital, arrestando a todo aquel que fue sorprendido orinando en la calle, mismos que pueden hacerse acreedores a una multa de 10 a 30 días de salario, dependiendo del tamaño de la meada, creo yo. Lo anterior, podría tratarse de un simple ejercicio, para iniciar el 2009 con un operativo en gran escala, como quien dice, uno, dos, tres, probando.


El problema serio es que la ciudad capital no tiene opciones para quienes se desplazan a grandes distancias de sus hogares y necesitan un lugar en donde desahogar sus necesidades. Tal vez el Gobierno de la República en lugar de mantener a tantos vagos y rezadores de rotondas y demás derroches como pagar 300,000 dólares para escuchar cantar a Los Bukis, debería de habilitar baños públicos a lo largo y ancho de esta capital.


Mientras tanto, es recomendable que todos los ciudadanos tomen las providencias necesarias cuando van a salir por un buen rato de sus casas, siguiendo el modelo de las monjitas que salen listas y así evitar el terrible espectáculo de exponer sus miserias, contaminar el ambiente y arriesgarse a ser enchachado y ser lanzado como fardo a la tina de la camioneta de la Policía, quien sin asco lo expondrá ante los medios de comunicación, todavía con la bragueta abierta.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Obras, no palabras ni señalamientos


Desde hace unos cuatro meses, nuestra ciudad capital ha sido literalmente perforada por sus cuatro costados. Estas obras, que no se sabe si serán del sistema de agua potable o del sistema pluvial, o si están siendo realizadas por la Alcaldía de Managua o por ENACAL, serían motivo de aplausos, pues es seguro que estas inversiones redundarán en una mejoría en el bienestar de los capitalinos, sin embargo hay dos aspectos que reprueban a estos esfuerzos. En primer lugar, el contratista pareciera que desprecia el factor tiempo, pues da la impresión de que está construyendo la Gran Muralla China considerando que cada foso que construyen se lleva más de tres meses desde que lo inician hasta que se dignan limpiar completamente la esquina que intervinieron. En segundo lugar, ni el contratista, ni el organismo que ordena las obras se ha puesto a pensar en las medidas de seguridad que deben de tomarse cuando una calle es abierta de esta manera, de tal manera que se conforman con poner unas varillas a las que rodean con una tirita amarilla.


Es notoria la oscuridad que prevalece en toda la ciudad capital, debido a que, a pesar de que se cobra puntualmente el alumbrado público a todos los usuarios de UNION FENOSA, nadie parece ser responsable de asegurar que este dinero se invierta en la iluminación de las calles de la ciudad capital. Si a estas penumbras se le agrega una calle abierta, sin más señalamiento que la tirita amarilla, el resultado seguro es un accidente de tránsito.


Como ejemplo puede usted tomar la perforación que se realizó el semáforo de donde fue la Pepsi Cola, al inicio de la carretera norte. En el día, es motivo de serios embotellamientos especialmente en las horas pico. Por la noche es peor, pues un vehículo que circule de este a oeste, por muy reducida que sea la velocidad a la que circula, es muy difícil que pueda ver la tirita amarilla, a menos que se encuentre a unos diez metros, cuando ya es muy tarde para frenar. Son varios ya los accidentes que han ocurrido en ese punto y lo peor del caso es que con mucha suerte, nadie tiene la culpa. Si el accidentado se descuida, la policía lo puede acusar de daños a la propiedad pública, exceso de velocidad, imprudencia temeraria, o cualquier otra de sus argucias.


En otro país, el gobierno de la ciudad o el organismo a cargo de las obras, puede ser demandado por cantidades astronómicas; pero aquí ni soñarlo.


Los estándares internacionales de seguridad exigen que en este tipo de obras se coloquen vallas especiales, con flechas de amplia visibilidad y con iluminación por la noche, de tal manera que garantice la seguridad de los ciudadanos.


La Policía Nacional, bien gracias, los agentes están prontos a poner una multa si usted dio una vuelta un milímetro más abierta, pero estas situaciones que atentan contra la vida de los automovilistas parecen no preocuparles. La Procuraduría de los Derechos Humanos, mucho menos, perece que en su agenda hay situaciones más relevantes.


Así que mucho ojo, cuando esté conduciendo, especialmente por la noche, extreme sus precauciones, disminuya al máximo su velocidad y péguese al parabrisas para que no lo sorprenda una de estas trampas mortales.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Ahí te va tu son Chabela



Estimados conciudadanos. He dicidido comenzar este Blog con el objetivo de hacer del conocimiento público, todas mis impresiones sobre el diario acontecer de esta querida Novia del Xolotlán. Las cosas buenas, las cosas malas y las cosas feas que ocurren en nuestra capital, trataré de compartirlas con ustedes.

Uno de los elementos que se necesitan para sobrevivir en esta ciudad es el sentido del humor, tan característico de nosotros los nicaragüenses, por lo tanto, esta será la tónica de mis reportes.

Espero que les guste este Blog y si no pues ahí me dispensan.