domingo, 22 de febrero de 2009

Un iceberg en el Pacífico de Nicaragua

Alguien dijo por ahí que la discriminación en El Chamán era sólo la punta de un iceberg. Tiene mucha razón. Sin embargo, en lo poco que ha salido de este iceberg, se han podido observar algunas cosas interesantes y hasta cierto punto contradictorias.

Recientemente los medios de comunicación publicaron las disculpas ofrecidas por uno de los propietarios de la famosa discoteca El Chamán y adivinen qué. No crean que es Helmunt Goebels, alemán, ario puro que practica un poco el nazismo dicriminando a diestra y siniestra en su discoteca en Managua, sino que un fulano de apellido Samara, de nacionalidad palestina. Válgame el cielo. Si este señor se presenta en cualquier aeropuerto del mundo, seguro que lo harán pasar por el filtro más estrecho del área de seguridad. Seguramente no podría ser admitido en los Jockey Clubs de algunas metrópolis. Sin embargo, aquí en Nicaragua, se da el lujo de reservarse el derecho de admisión en su mosquero. No es remoto que sea miembro del Club Terraza, así que imagínense.

Otra sorpresa que nos llevamos es que parece que el lucrativo negocio de la discoteca le ha generado utilidades tan grandes que ha adquirido un terreno en la pista que va hacia la UCA/UNI desde el Hospital Militar, en donde construyó una réplica de una pirámide maya. No algo parecido al Bur Al Arab, ni a la Torre Eiffel, ni al edificio Chrysler, sino una pirámide maya, sin embargo, si se presenta un pobre ciudadano con la fisonomía de un maya, se reservan el derecho de admisión.

Todo esto es tan absurdo como si Alexis Argüello justificara la tremenda barrida que ha practicado en la Alcaldía de Managua con el pretexto de que los corridos no tenían una licenciatura, cuando el pobre a duras penas sabe leer.

sábado, 14 de febrero de 2009

Somos cuero del mismo tambor





Con mucho asombro la ciudadanía ha conocido los recientes casos de discriminación que han sido objeto hermanos costeños en diferentes puntos de la capital y en especial en la discoteca El Chamán. Pareciera mentira que en pleno siglo XXI pudan observarse estos casos, especialmente en Nicaragua, en donde la historia nos ha reafirmado nuestra condición mestiza y recientemente el escritor Sergio Ramírez en su obra "El tambor olvidado" nos abre los ojos sobre lo significativa que es en nuestra identidad la "negritud".

Lo que sucede es que uno de las principales fallas en la identidad del nicaragüense es renegar de sus orígenes, atenuada tal vez por tratarse de un trauma derivado de la conquista, en donde el vencedor impuso su raza, su lengua y su religión. Por esta razón aquellos que heredaron una piel un tanto más clara, discriminan a quienes la tienen más oscura.

Por otra parte, no debemos olvidar que a estas tierras no vinieron nobles a colonizar, sino malvivientes y convictos en su mayoría, así que nadie puede presumir de proceder de una rancia aristocracia.

Así que es tiempo de que las autoridades en este país, apliquen con todo el rigor el Código Penal vigente, en el cual se establecen sanciones para quienes promuevan la discriminación y tal vez esto sirva de escarmiento para que estos chicos bien pongan los pies en el suelo y se den cuenta que somos cueros del mismo tambor.

Por otra parte, creo que cada quien, a pesar de tener el pleno derecho de ingresar en el lugar que desee, debería analizar de previo en qué lugares puede sentirse mejor. Por ejemplo, cualquier ciudadano tiene el derecho a ingresar a un bar gay, sin embargo, estoy seguro que no se sentirá a gusto en ese ambiente, a menos que tenga esa inclinación o preferencia. A una pareja madura, no le agradará el ambiente ruidoso y banal de una discoteca para jóvenes y tampoco a unos jóvenes no le gustará el romanticismo de los restaurantes con tríos. Así que como dicen, cada oveja con su pareja. Tampoco hay que buscarle tres pies al gato.

domingo, 8 de febrero de 2009

Resguardando nuestro patrimonio




A unas cuantas varas de la Iglesia El Carmen, contiguo a la Embajada de Francia para ser más precisos, tiene su residencia el mítico héroe mediático Edén Pastora. Donde a veces se mira estacionado un yate, ahí mismo se puede observar 24/7 un piquete de policías con armas automáticas resguardando el reposo del Guerrero.


En algunas ocasiones puede verse una que otra escena surrealista en donde el piquete de guardaespaldas escolta al legendario Comandante Cero a tomar un taxi.


Y así, mientras los índices de delincuencia se incrementan de manera alarmante en la ciudad capital, de la misma forma aumenta la cantidad de personas que gozan del privilegio de contar con la protección individual de parte de la Policía Nacional. No es la primera ocasión en que la Policía se declara en la lipidia, como pretexto ante el temor de la ciudadanía de quedar a merced del crimen organizado. Y mientras los capitalinos se encuentran manos arriba, se mira circular por la calle a cualquier hijo de vecino, sacando pecho, pues lleva tres o cuatro efectivos de la Policía cuidando su plácido paseo.


No es extraño que cualquier persona que se encuentre conduciendo un carrito de supermercado en alguno de esos establecimientos, cuando al voltear en algún pasillo una escuadra de policías resguarda la tranquilidad de dos mujeres, al saber hijas o compañeras de quién, mientras llenan sus carritos y pagan con una tarjeta que al saber quién cubrirá luego.


En estos días pululan por todas las arterias de la ciudad cada vez más vehículos adornados con luces y sirenas para la vía libre que pretenden que el resto de seres humanos hagan una reverencia cuando pasan.


Mientras tanto, el ciudadano común tiene que salir a la calle con el corazón encogido, pues no saben a dónde acecha el peligro de un asalto. La Policía Nacional por su parte, llorando miseria tiene que recurrir a incrementar sus multas para cubrir sus gastos irreductibles. Así que conduzca con cuidado, no vaya a ser que se haga acreedor a una multa para cubrir los viáticos de los abnegados guardaespaldas de don Edén.

domingo, 1 de febrero de 2009

Maestría en Corrupción





Hay una universidad en Managua que desde sus cimientos está íntimamente ligada a la corrupción. Nadie sabe quién ni como le regaló al Cardenal Miguel Obando y Bravo unos terrenos y sus edificaciones cerca del kilómetro 10 de la Carretera a Masaya, en donde el prelado fundó una universidad de su propiedad. No es de la Iglesia Católica de Nicaragua, ni de la Curia, es suya, de él. Mediante donaciones arregló los edificios y echó a andar la Universidad Católica Redemptoris Mater, conocida con las siglas de UNICA. En algún momento, la Universidad quiso correr el cerco hacia el norte, pero los dueños de los terrenos colindantes los pararon en seco.

Toda universidad que quiera ostentar el título de Católica, debe cumplir con una serie de requisitos en cuanto a infraestructura, equipo docente, material didáctico y demás detalles que incluyen hasta la cantidad de títulos que debe tener su biblioteca. Si quiren agregarle Pontificia, las exigencias se cuadruplican. Pues bien, la Universidad de Su Eminencia no llena ninguno de los requisitos pues incumple en todos ellos. El más crítico es el de los profesores, que deberían ser con nivel de maestría al menos y de tiempo completo. La UNICA contrata profesores horarios a quienes explota de manera inmisericorde y todo aquel que se atreva a protestar es despedido ipso facto.

Como el purpurado es dueño de la universidad puede nombrar a toda las autoridades de la misma y ahí es donde se ha dado gusto para dar rienda suelta al más puro nepotismo, pues ha logrado colocar en diversos puestos con salarios extravagantes a la familia Rivas Reyes, desde la matrona doña Chepita, asistente del Cardenal, hasta los parientes políticos de dicha familia.

La calidad de la educación es menos que mediocre, pues los docentes hacen lo que pueden dentro de las limitaciones que le impone la propia universidad. En algunas carreras como por ejemplo la de Medicina, está completamente prohibido reprobar a cualquier alumno, por negado que sea. En otras facultades, las amistades de la familia Rivas Reyes, que por cierto es la misma del Magistrado Roberto Rivas Reyes, Presidente del Tribunal Supremo Electoral y con un alto cargo en dicha casa de estudios, deben ser favorecidos en las calificaciones y ay de aquel profesor que ose reprobar a uno de estos consentidos.

Recientemente se registró un caso en la Facultad de Arquitectura en donde el Tribunal por unanimidad reprobó en el examen de grado a un grupo de alumnos de dicha carrera, lo que provocó un revuelo en el que intervino la Alcaldía de Managua, en donde trabajaban algunos del grupo, mas los padres de familia de los niños bien, de tal forma que la rectora nombró un tribunal alterno, sin el conocimiento del otro tribunal, que los graduó con honores y la UNICA realizó un acto de graduación especial para los mimados alumnos en donde les entregaron sus títulos y menciones. Algunos miembros del tribunal original renunciaron ante semejante zanganada.

Lo que ocurre a nivel académico ocurre a todos los niveles de la vida universitaria. Las elecciones de Miss UNICA, al haber premios para la ganadora, incluyendo becas de gobiernos extranjeros, con la ayuda de Roberto Rivas, los resultados son manipulados para que ganen los candidatos de las autoridades. Una de ellas fue la nieta de doña Chepita, sobrina de Roberto Rivas e hija de la Rectora y del Director Administrativo. El año siguiente, fue otra pariente, quien de la misma forma, compitiendo por una facultad fantasma ganó el concurso ante la protesta del resto de participantes y del estudiantado de dicha universidad.

Así que de una universidad sumida en la corrupción no pueden salir alumnos con valores éticos ni morales, si lo que viven a diario es una podredumbre abierta. Tal vez al rato la UNICA se quite la máscara y ofrezca una Maestría en Corrupción, pues para ello, les sobran profesores.