
Pareciera que por unanimidad el tema de actualidad en el mundo de hoy y que aparentemente lo seguirá siendo por un buen rato es la crisis económica. De acuerdo a los análisis realizados por los economistas de mayor prestigio, el impacto de la crisis afectará seriamente a todas las economías, sin excepción y durante los dos o tres años siguientes, sus efectos se continuarán sintiendo a nivel global.
No se necesita tener un diploma de Harvard o del London School of Economics para llegar a la conclusión de que estos tiempos demandan cordura, sensatez y mucha visión para poder sobrevivir a la crisis.
Sin embargo, en Nicaragua en donde el corcho se hunde y el plomo flota, todo es posible, así que mientras en todos los países se están realizando debates serios sobre las mejores alternativas para enfrentar la crisis, en nuestro país pareciera que hay un grito que suena al unísono: ¿Cuál crisis?
Comencemos con la iniciativa privada, que demanda soluciones estratégicas que les permitan sortear la tormenta.
Si usted visita una Pizza Hut, que supuestamente tiene un gerente de planificación estratégica para manejar la franquicia de manera eficiente, sin embargo, además del panorama desolador que se observa en sus mesas, notará que el menú es nuevo y no lo es porque contenga nuevos platillos o generosas ofertas, sino porque a un genio se le ocurrió incrementar los precios. Cabe aclarar que los precios desde hace un buen rato están reflejados en dólares. Pues el precio en dólares anterior se ha visto incrementado en más del 10%. Al preguntarle a la mesera o hostess como les dicen ahora, a qué se debe el incremento en los precios, responde con el mayor desparpajo: Es que el dólar se ha deslizado hasta los 20.00 córdobas por dólar y para compensar ese movimiento se ajustaron los precios. Le respondo que los precios ya estaban en dólares, a lo que con un aire del INCAE me responde, pues precisamente.
Hace un par de semanas fui al cine a ver Gran Torino y para mi sorpresa el precio del boleto cuesta C$51.00 en tanda tempranera, es decir antes de las 2 de la tarde. Como Clint Eastwood los vale, pues pagué y para mi propio Record Guiness se proyectó la película para mi solito.
Será posible que los flamantes ejecutivos de estas empresas no se han dado cuenta de que como consecuencia de la crisis, la demanda de sus productos o servicios empezará a caer en picada y que la medida más sana es lo contrario de lo que están haciendo, es decir, bajar los precios.
Una de las causas de la crisis mundial ha sido en parte causa de los grandes ejecutivos que aún cobrando astronómicos salarios, han tomado medidas totalmente erróneas que han llevado al despeñadero a muchas empresas.
Del Gobierno, ya ni se diga, pues si los ejecutivos de las grandes empresas con sus maestrías y demás títulos se empeñan en meter la pata, los pobrecitos funcionarios que no rebuznan porque Dios es muy grande, no podría pedírseles mucho. Ahí tienen al cantante de tercera categoría Wálmaro Gutiérrez ahora convertido en diputado vitalicio, con sus explicaciones de por qué el Gobierno maneja una meta de crecimiento del 2% cuando si bien nos va, la tasa será más bien negativa y arriba del 4%. Pero él con aires doctorales saca un argumento de vendedor de feria y cree que ha convencido al ingenuo pueblo de Nicaragua.
De la Presidencia, ni se diga, ha dejado perder un flujo de ayuda externa de cientos de millones de dólares por un capricho descalabrado, llevando al país a una crisis que si bien nos va, tardará uno diez años.



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