viernes, 8 de mayo de 2009

El carnaval y la Asamblea



Con tremendo asombro hemos visto como ayer, la Asamblea Nacional se vio irrumpida por una de las comparsas del Carnaval de Managua que llegaron a solicitarle a los diputados que les tramitaran la personería jurídica.  Haciendo a un lado la ironía que representa un carnaval dentro de otro carnaval, hay un lado oscuro en todo esto pues eso de la personería jurídica no está nada claro.

Supuestamente, las manifestaciones culturales o folklóricas no requieren de personería jurídica pues son expresiones espontáneas de la población exentas de papeleos o de transacciones que demanden la figura jurídica.  Por eso no conocemos que el Güegüence tenga necesidad de personería jurídica sino que como una expresión cultural nicaragüense hasta patrimonio de la humanidad ha alcanzado sin necesidad de la figura legal.

A menos que todo este alboroto obedezca a los intereses particulares de algunos vivales que al organizar este tipo de eventos, busquen como enriquecerse a costa del entusiasmo de los participantes.  Otro problema es que se trata de argollas que mangonean el desarrollo de la actividad y ahora manipulan a las comparsas para que en su nombre soliciten el otorgamiento de la figura jurídica que les permita explotar al máximo los beneficios del citado carnaval.

Como una forma de hacerles ver a los diputados que para farándula se pinta el carnaval y no debe de trascender hacia el máximo órgano del país está bien; que se deleiten la pupila un rato, que de otra forma lo hacen en internet en las computadoras que tienen asignadas en la Asamblea, también, pero que revisen con lupa esa solicitud, pues estarían dándole licencia a vivianes para que se lucren del entusiasmo del pueblo.

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