
Dicen que los grandes hombres tienen grandes defectos. La mayoría de las veces, estos defectos saben ocultarlos de la opinión pública y si es preciso los niegan hasta la muerte. Pero, hay algunos defectos que no pueden ocultarlos porque estos saltan a la vista, como es el caso de los que brotan el pecado capital llamado vanidad. Por alguna razón estas personalidades se niegan a aceptar la realidad de los efectos del tiempo y darían todo lo que tienen por encontrar la fuente de la eterna juventud, conformándose con aquellos paliativos que logran disfrazar la huella que dejan los años en su humanidad.
Aunque algunas de estas figuras del mundo político, cultural y social de Nicaragua gasten una fortuna en mantenerse en forma, es su cabello el blanco de sus cuidados, precisamente para evitar que llegue a tomar el níveo color que delata la edad. Algunos con el extremo cuidado de utilizar un tinte profesional que provoque un color lo más cercano al natural, otros de manera más modesta utilizan las fórmulas de botica que delatan a la legua su influencia.
Esta lista podría encabezarla, obviamente, Su Eminencia Reverendísima, el Cardenal Miguel Obando y Bravo, que corre riesgos con su misión pastoral, pero nunca con su cabello. Aparentemente, su asistente, devota fiel de la apariencia del purpurado, ha buscado el tinte perfecto de Miss Clairol para que el cabello que resalta de su gorrito rojo, tenga el negro sedoso de un mozalbete. Muchas devotas dirán que Su Eminencia es un digno exponente de la raza de bronce y que por lo tanto, como buen indio no envejece. Otros con mayor fe, dirán que es un milagro de María Auxiliadora de quien el Pastor es devoto y que si la sangre de San Genaro se puede licuar después de tantos años, con mucha mayor razón el Cardenal puede llegar a los cien años con su cabello completamente negro.
Otro exponente de estos aprendices de metrosexuales es el afamado cantautor Carlos Mejía Godoy, que luce una cabellera al mejor estilo de la propaganda de las pastillas Mejicanas, que era el fármaco más solicitado en el pasado para mantener el cabello más negro que el ala de un cuervo. Podrán reprocharle al recordado Coroporito que ande coqueteando con el régimen, sin embargo, no podrán reclamarle sobre la juvenil apariencia de su cabellera y tendría un aspecto más colegial, si se atreviera a hacerse un lift.
Sin querer menospreciar al Comandante Daniel Ortega, lo incluimos aquí por el cuidado que pone a su apariencia, no sólo con los costosísimos tratamientos con botox, sino con los tintes importados que le guardan una impresionante, aunque escasa cabellera. Hasta hace poco el cuidado de su cabellera ocupaba el primer lugar entre sus prioridades, sin embargo, después del 19 de julio, lo que cuida celosamente es su voz, con unas gárgaras realizadas con sustancias especiales traídas del Éufrates.
No hay que olvidar al filósofo y músico Dr. Alejandro Serrano Caldera que no se atreve a realizar sus introspecciones sin antes no se asegura de la razón de ser de su cuidado cabello que de repente nos hace cavilar cómo puede mantener colores tan bien cuidados.
Una crítica mordaz hacia la cúpula del actual poder no podría realizarse sin una figura impecable, tal como la maneja el dirigente del Movimiento Renovador Sandinista el General Hugo Torres, quien a pesar de haber renegado del color rojinegro y se inclina por el naranja del MRS, nunca se atreve a cambiar el negro profundo de su bien cortada cabellera.
Gran ingratitud sería no mencionar al atolondrado Comandante Tomás Borge, quien puede pecar de la lengua al afirmar que el FSLN debe cometer cualquier barbaridad menos soltar el poder, pero no comete la barbaridad de dejar que su cabello pierda el color que tan cuidadosamente le mantienen los productos Wella.
Tal vez el FISE se haya quedado sin recursos monetarios y tenga que utilizar puros recursos propagandísticos sin acciones que lo respalden, pero el Cro. Nelso Artola no perece por falta de recursos para pagar sus acertados tratamientos capilares que le fortalecen las raíces y le mantienen un color que por momentos pareciera natural.
Podría ser que el niño y la niña hagan estragos en el campo nicaragüense, pero la apariencia de niño del cabello del Ministro de Agricultura y Ganadería, Ariel Bucardo, es una prioridad del sector.
Y así, cada quien podrá hacer su lista de personajes de la vida pública nicaragüense que se abandonan a la vanidad y que puede caerse el mundo, pero la apariencia de su cabello no puede venir a menos.


