viernes, 23 de octubre de 2009

Santos que orinan




A veces pareciera que la ingenuidad del pueblo nicaragüense no tiene límites. En los últimos días ha ocupado un lugar importante en los medios de comunicación la noticia de la gran estafa que realizó la empresa Marca Móvil, S.A. al desaparecer sus dueños con todo el dinero que habían estafados a quienes se dejaron llevar por cantos de sirena y entregaron 500 dólares o más a fin de obtener, casi regalados, una motocicleta o un automóvil. No hace mucho tiempo, otra empresa, Agave Azul, empezó a prometer intereses astronómicos a quienes les depositaran dinero, siguiendo el modelo de las pirámides, habiéndose fugado con el dinero los accionistas y dejando ensartados a miles de ahorrantes y al gerente de la empresa que fue el que pagó el pato de la fiesta.

La mayoría de las estafas que se cometen se basan en la promesa de beneficios inmensos que no van de acuerdo con lo que los participantes tienen que invertir. Personas que ganaron la lotería y que no quieren ir a cambiar el billete y lo ofrecen por la décima parte de su valor, otros que no tienen identificación y deben cambiar un cheque y ofrecen más de la mitad del valor por obtener efectivo anticipado, herederos de fortunas millonarias en el exterior que ofrecen una enorme tajada por obtener el número de cuenta bancaria de alguien y así por el estilo.

La pregunta clave aquí es ¿Cuándo va a aprender la gente, que no hay que creer en santos que orinan? Este sabio adagio nos alerta sobre esos negocios redondos, esas promesas de políticos, en fin, de todos aquellos que ofrecen recompensas extraordinarias.

Lo triste es que dentro de algunos meses, aparecerán otros vivianes, ofreciendo otro tipo de negocio y una enorme cantidad de ciudadanos caerán como inocentes palomitas. Nunca aprenden.

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