
FOTO LA PRENSA
Los asistentes, encabezados por los empleados públicos que de a "juerzas" tuvieron que asistir preparados a todo, debieron cantar con la boca casi cerrada, como ventrílocuos, por el temor de ingerir la materia fecal que logra emerger del lago y cuyos corpúsculos flotan más alto que el cuerpo acuático. La pobre imagen de la Virgen, ahora no tan llena de gracia, parecía poner una cara de aflicción, no tanto por la futura suerte del Verbo, sino por la inmundicia en donde la fueron a meter.
¿Sería tal vez esta representación, sin pretenderlo las autoridades, una alegoría de lo que la pareja presidencial está haciendo con el país y sus costumbres?


