Se supone que el servicio de televisión por cable tiene como objetivo ofrecer al usuario, alternativas de programación fuera del espectro nacional. Por una tarifa mensual convenida con el proveedor, se recibe la señal de cerca de 90 canales internacionales, además de los canales nacionales que a través de algún arreglo entre ellos y el proveedor del servicio de cable, se transmiten junto con las señales internacionales.
El usuario paga dicha tarifa para sentirse en libertad de escoger entre un programa sobre deportes, una telenovela colombiana, una serie dramática norteamericana, un programa musical italiano o las noticias de un canal alemán. Esa libertad de poder escoger el canal que le da la gana o practicar el "zapping" durante horas si eso le satisface, es la que paga gustoso en la tarifa que se le cobra religiosamente todos los meses.
Se está haciendo una costumbre que cada vez que el Presidente de la República va a dirigirse en cadena nacional, obligada para los radiodifusores o televisores nacionales que tienen una concesión de parte del gobierno, el proveedor del cable, muy convenientemente corta la señal de todos los canales. Esto es un atentado a la libertad del consumidor que debe gozar de la prerrogativa de mirar al Presidente o mirar un programa en el resto de canales que no están, o no deberían estar, en cadena.
Por qué razón, si se está pagando por un servicio específico, deben de suspenderlo para tener que sufrir las incongruencias que emanan de los comunicados del oficialismo. Esto equivaldría a que alguien contrate una discomovil para amenizar una fiesta y de repente, suspenda la música para trasmitir la cadena nacional que está por el radio.
Al igual que muchos nicaragüenses que no están esclavizados a la televisión, ante estas jugarretas de ESTESA, lo que he hecho es poner un DVD con alguna película o con un programa musical, pero por principio no pueden obligarnos a escuchar a ninguna persona, por muy alta que sea su investidura. Ya cada quien verá si luego lee lo relevante del discurso o simplemente se hace el desentendido ante cualquier declaración.
Si ESTESA no protesta enérgicamente ante TELCOR por esta arbitrariedad, corre el riesgo de perder muchos clientes, pues ante su actitud sospechosamente sumisa, al rato van a encadenar a todo el mundo para cualquier idiotez.
martes, 9 de noviembre de 2010
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